El Campus Gigantes de Navidad en Ourense ha vuelto a ser un punto de encuentro muy especial para chicos y chicas con ganas de aprender y disfrutar del baloncesto. El campus ha mantenido ese ambiente cercano y familiar que caracteriza a esta sede, combinando trabajo exigente y un clima de ilusión constante.
El 3×3 ha sido el gran protagonista de las sesiones. Un formato ideal para fomentar la participación continua, el contacto con el balón y la toma de decisiones en tiempo real. A través de situaciones reducidas, los jugadores han trabajado el tiro en contexto, la lectura de ventajas y la capacidad de adaptarse a lo que pide cada acción del juego. Aquí no hay escondites: todos participan, todos deciden y todos aprenden.
Uno de los momentos más destacados del campus llegó con la visita de Satu Ferreiro, una figura muy querida en el baloncesto gallego y un gran conocedor del 3×3. Aunque ya retirado, Satu compartió con los chicos y chicas su experiencia, su método de trabajo y su visión del juego, demostrando que la pasión por el baloncesto no entiende de edades. Su energía, su cercanía y sus ganas de implicarse en cada ejercicio contagiaron al grupo como si fuera uno más… o incluso el más joven de todos.
Durante toda la semana, el campus se vivió con intensidad y sonrisas, mezclando aprendizaje técnico, competición sana y momentos que refuerzan la confianza y la motivación de los jugadores. Ourense volvió a demostrar que cuando el baloncesto se enseña desde la experiencia y el entusiasmo, el impacto va mucho más allá de la pista.
Porque aquí no solo se entrena: se transmite amor por el juego.


