Getafe es una de esas sedes donde el campus se vive con intensidad desde el primer minuto. El Campus Gigantes de Navidad en Getafe volvió a reunir a un gran número de jugadores y jugadoras en unas instalaciones amplias y versátiles, pensadas para que el baloncesto no se detenga.
El trabajo diario giró en torno al 3×3, un formato que encaja perfectamente con el carácter competitivo de la sede. Ritmo alto, contacto, decisiones rápidas y mucho balón en las manos. El tiro apareció como consecuencia del juego bien construido, no como un recurso aislado, y los participantes aprendieron a elegir mejor cada acción.
El ambiente fue dinámico, exigente y muy participativo. Se entrenó con seriedad, pero también con ilusión. El campus avanzó día a día, ganando cohesión y entendimiento colectivo, demostrando que competir bien también es una forma de aprender.
Getafe volvió a confirmar por qué es una de las sedes con más personalidad del programa: baloncesto directo, trabajo constante y pasión por el juego.


