Una semana de trabajo técnico, espíritu de equipo y una conexión única entre entrenadores, familias y jugadores en el corazón de Madrid.
El Campus Gigantes San Viator 2025 no fue solo una semana de entrenamientos. Fue una experiencia integral, marcada por la cercanía, el esfuerzo colectivo y una pasión compartida por el baloncesto. Desde el primer día, el pabellón del colegio madrileño se llenó de energía, entrega y aprendizaje real.
Formación técnica y valores que marcan la diferencia
Los entrenamientos diarios se enfocaron en los fundamentos del juego: bote, pase, tiro, defensa y táctica colectiva, pero también en aspectos menos tangibles como el respeto, la actitud positiva y el trabajo en equipo. En San Viator no solo se entrenó; se creció como jugadores y como personas.
La visita de Fran González: motivación con propósito
Uno de los momentos más especiales llegó con la visita de Fran González, jugador de Nacional, que ofreció una charla cercana e inspiradora. Habló de preparación física, prevención de lesiones, constancia y mentalidad, dejando un mensaje claro: el rendimiento empieza con los pequeños detalles.
Día de familias: emoción, ritmo y reconocimiento
El broche de oro fue el Día de Familias, con partidos compartidos, concursos divertidos y una emotiva entrega de premios. Entre ellos, el reconocimiento especial a Eric Caselles por su actitud y compañerismo ejemplar. El ambiente fue de pura alegría, rematado con pizzas de Domino’s y la clásica Caja Roja de Kellogg’s, todo un símbolo del espíritu Basket Lover.
San Viator verano 2025: cuando el baloncesto se vive como en casa
Este campus ha demostrado que el baloncesto va más allá del juego. En San Viator, la formación se hace cercana, con alma, y en familia. Porque crecer como jugador también es crecer como persona.


